Hace... ¿casi 5 años? que nació éste blog... el primero. Muchas cosas han cambiado. Mucha gente que se ha ido y mucha gente que ¡aún! sigue aquí y sigue con ésto.
Borré toooodo lo que escribí aquí hace 5 años porque era tan tóxico para mí como para cualquiera que lo leyese y dejé atrás los que he considerado algunos de los peores días de mi vida.
Y da miedo... de repente oír ESA canción que te tranquilizaba entonces y echar de menos esos días de hace 5 años, por malos que fuesen. Da miedo oler el inconfundible aroma de ESE té de esa marca que te gustaba... y echar esos días de menos. Encontrar esa agenda o libreta que te acompañaba a todas partes y echarlo de menos.
Da miedo echar de menos noches enteras leyendo blogs de amigas desconocidas. Da miedo que me vuelva a apetecer esconder la cabeza en mi cuarto, contar calorías, planear comidas. obsesionarme con eso y no pensar en nada más.
Por malos que fuesen esos días... el tiempo se paró y no existía nada a mi alrededor. Sólo una pared, manos frías, lágrimas calientes y nada más.
Ahora todo eso ha pasado. Soy feliz. Tengo una vida maravillosa y un millón de cosas por las que estar agradecida...
Pero en un rincón lo echo de menos. Me apetece ser egoísta, controlarlo todo, volver a ponerme la ropa de hace cinco años, quedarme todo el día en casa sin salir y sin hablar con nadie. Me apetece crear un blog que sea como un pequeño teatro y que sea mi lugar favorito del mundo. Y que sea mío, que sea MI secreto.
Pero ahora no puedo. Ahora no tengo más opción que SER feliz. Porque todo depende de eso y porque al final... es lo único que importa. Y por mucho que lo eche de menos... ahora he crecido, tengo cosas de las que ocuparme y no puedo permitirme volver hacia atrás.
Me apetece volver a poner mil fotos que me inspiren.. y otras mil que me asqueen. Me apetece volver a culpar a todo el mundo de las cosas que me pasan. A mi familia, a la sociedad, a mis supuestas amigas, a mi exnovio... Pero nos guste o no, somos responsables de nuestra propia vida y somos responsables de nuestra felicidad. Nadie tiene la culpa de nada... Pero echo de menos evadir responsabilidades.
... Lo echo de menos todo, y da miedo.